Un micro embistió una barrera baja y lo arrolló un tren: 17 muertos y 47 heridos


Ocurrió la madrugada de ayer, en el cruce de la ruta 63 y las vías del ex Roca, en Dolores. Los choferes están detenidos e incomunicados. Habrían declarado que la barrera comenzó a bajar cuando estaban cruzando, pero los testimonios coinciden en que la chocaron ya baja. Sobrevivientes contaron que venían manejando muy rápido. Siete heridos están graves.

Primero la desesperada insistencia de la bocina del tren que se acercaba al cruce. Inmediatamente después, el horror. Una explosión, el ruido de los hierros deformándose por la fuerza del impacto, chispas, columnas de humo negro y gritos. Muchos gritos. Sobrevivientes atormentados, caminando entre vagones descarrilados y cuerpos mutilados. Y sólo una mitad del micro. La otra se había desintegrado. Varias horas después, en el lugar de la tragedia de Dolores, entre las vías y la ruta 63, todavía persistía el hedor del combustible derramado. Desperdigados por el campo, como flores marchitas, aparecían juguetes manchados de grasa, frutas, ropa y otros objetos ya sin importancia.

Apenas una muestra de la magnitud del desastre ocurrido en la madrugada de ayer, cuando un tren que iba desde Constitución a Mar del Plata se estrelló contra un ómnibus de doble piso que cruzó las vías con las barreras bajas. Iba rumbo a San Miguel (provincia de Buenos Aires) desde Mar de Ajó. En esta ciudad todo es pesadumbre. Es que el accidente, ocurrido a las 2.20 de la madrugada, dejó 17 muertos -tres menores y un bebé- y 47 heridos, siete de ellos en estado crítico (dos internados en Mar del Plata y cinco en hospitales de La Plata). Dolores pasó este domingo fatal invadida por los familiares de las víctimas, que hicieron vigilia, algunos en el hospital y otros en el cementerio municipal, donde se alternaban entre la morgue y la capilla.

El dato repetido era que el chofer del micro había cruzado las vías con las barreras bajas. Varios testigos que declararon ayer en la fiscalía 3 local y otros, que hablaron con Clarín, lo confirmaron. Aunque no está claro cómo fue el accidente, varios coincidieron en que el chofer del ómnibus frenó después de embestir la barrera y que entonces descubrió que un tren se acercaba desde su derecha. Entonces arrancó, pero no llegó a cruzar por completo y la formación de Ferrobaires le arrancó la cola y lo expulsó a treinta metros del camino. Otras versiones, en cambio, dicen que el micro ni siquiera llegó a moverse antes de que apareciera la locomotora. Pero el dato en el que todos coinciden es que, desde que salió de Mar de Ajó, el micro viajó siempre a una velocidad excesiva porque había salido con media hora de demora. Durante el trayecto, los choferes habían sido sometidos a un control de alcoholemia que dio negativo.

Vanina Blasiak viajaba junto a su novio. "Venía con todo, tambaleándose. Así que por los nervios me obligué a dormir y me desperté con la frenada y con los gritos de la gente. Le decían 'la barrera, la barrera', pero se mandó igual. Iba a las chapas. Y entonces vimos las luces del tren", relató como pudo, desde una de las camas del Hospital Municipal San Roque, a pesar del dolor que le causa tener siete costillas rotas y la incomodidad de estar conectada a un pulmotor. "Yo hablé con una mujer que salió ilesa y me contó que los pasajeros le pidieron al chofer que bajara la velocidad pero que no les hizo caso", coincidió Jorge Córdoba, jefe de la Policía Vial local, que llegó al accidente a pocos minutos del choque. La Justicia no había definido al cierre de esta edición la carátula del accidente. Según allegados a los Tribunales de Dolores podrían imputar al chofer por homicidio simple con dolo eventual, aunque habitualmente se caratule a los accidentes como homicidio culposo. Mientras tanto, ambos están detenidos e incomunicados en Dolores. Los choferes Javier Rodríguez (quien manejaba) y Garófalo (no trascendió el nombre) habrían declarado, tal como confiaron fuentes de El Rápido Argentino, que la barrera empezó a bajar cuando estaban cruzando. Pero la empresa, extraoficialmente, admite que no es creíble. Y de acuerdo con la CNRT, "la barrera había sido traída de los Estados Unidos hace un año y medio y funcionaba a la perfección. Tiene señal sonora y luminosa".

Desde Ferrobaires también revelaron que los maquinistas vieron cómo el ómnibus cruzaba con las barreras bajas. "Se la llevó por delante, atravesó el paso a nivel y el conductor de la locomotora no tuvo tiempo a frenar", comentó Máximo Mazzuchi, vocero de la empresa. Para Córdoba, el chofer debió de haberse dormido. "De lo contrario es un demente". Otros no hacen tiempo a conjeturar. Sólo recuerdan imágenes horrendas. "No puedo parar de llorar, fue terrible. Escuché una explosión, como si hubiese estallado todo y empezó a llegar gente aturdida que pedía el teléfono o buscaba a otras personas con desesperación", dijo Marta, empleada de la estación de servicio que está frente al cruce. Miguel Angel Alí volvía a su casa de la Fiesta de la Guitarra y llegó al cruce con el accidente. "Parecía que caían rayos", contó descolocado. "Cuando los choferes del micro se bajaron, los pasajeros del tren empezaron a lincharlos y los salvaron dos policías, que se los llevaron detenidos", comentó Andrea Molina, vecina de la zona, mientras miraba azorada cómo las grúas intentaban desencajar a los vagones incrustados unos contra otros. "Es una tragedia de magnitud desgarradora", declaró ayer el gobernador Daniel Scioli, que recorrió temprano el lugar. Luego de hablar con los heridos y sus familiares, cerca del mediodía, desde esta ciudad inundada por la tristeza, decretó el duelo provincial.

Clarín: http://www.clarin.com/diario/2008/03/10/sociedad/s-02815.htm

Máquinas y hombres Sergio Danishewsky Apenas tres días atrás, esta sección detallaba la entrada en vigencia de una nueva y estricta reglamentación para los grandes ómnibus. La norma no hacía más que satisfacer una demanda de la sociedad, que exigía controles para esas unidades que venían protagonizando accidentes en todo el país y de cuya inestabilidad a altas velocidades puede dar fe cualquiera que recorra las rutas argentinas.

Claro que atender a la eventual inseguridad de esos micros es focalizar apenas en la mitad del problema. La tragedia de Dolores, esa morbosa combinación de hierros retorcidos y familias destrozadas, nos recuerda -¿hacía falta?- que a las máquinas las manejan hombres. Que son hombres quienes acuerdan leyes laborales que no se cumplen ni se hacen cumplir. Que son hombres quienes manejan cansados. Y que lo son quienes, por razones incomprensibles, cruzan las vías con la barrera baja y desafían otras leyes, las del respeto por el otro.

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11/03 "Yo ví cómo el micro siguió derecho y pasó sin frenar" Daniel Sotelo se salvó por milagro. Los restos del ómnibus le pasaron por encima. La bufanda que de a ratos le cruza el cuello y le sostiene el brazo derecho es el único detalle que lo diferencia a Daniel Sotelo de una persona normal. Eso, a simple vista; porque, en efecto, este chico no es un hombre común. A los 16 años, la fortuna le dio algunos centímetros de ventaja y le salvó la vida en la madrugada del domingo, cuando él esperaba arriba de su ciclomotor a que se levantara la barrera para volver a su casa, hasta que lo demás, lo conocido, sucedió de golpe: el sonido gordo del tren y su bocina de un lado, el micro atravesando las vías a toda velocidad enfrente suyo y el desastre final, lo que aquí en Dolores llaman "la explosión" del impacto. Y todo ocurrió literalmente encima suyo. Daniel es el testigo clave de la tragedia de Dolores. Es cerca del mediodía y se acaba de despertar, agotado. Está sentado en el living de su casa, toma el mate dulce que ceba su papá Luis y, si no fuera por su brazo lastimado, podría creerse lo que no es: que en su vida no ha ocurrido nada fuera de lo cotidiano. Pero basta con escuchar sus tímidas revelaciones para entender su milagrosa presencia. "El colectivo me pasó por encima. No sé cómo hice, pero salí de adentro, de entre los fierros", explica con la mirada perdida en una de las tantas reproducciones de Molina Campos que decoran su casa humilde, a algunas cuadras del lugar del accidente. Un rato después, Daniel acepta volver con Clarín al cruce de la ruta 63 y las vías, y confirma lo que todos los testigos declararon: que el chofer Javier Rodríguez atravesó las vías con las barreras bajas. También descartó que, como algunos comentaron, se haya detenido sobre las vías. "Las luces y la señal sonora funcionaban. Yo ví cómo el micro siguió derecho y pasó sin frenar. Y enseguida vino el tren", cuenta el adolescente, que trabaja en un taller mecánico. "Yo no estaba sobre la ruta. Iba a cruzar con la moto por donde lo hacen los peatones y estaba agarrado de los hierros protectores. Pero se ve que con el impacto también desaparecieron", supone sorprendido. "El tren venía más rápido que de costumbre. Cuando le pegó al micro, se partió en dos. La trompa quedó sobre la ruta y el otro pedazo me pasó por encima. Yo estaba sobre la moto, pero no sé a dónde fue a parar. A mí no me movió: un fierro me pegó en el hombro y lo que recuerdo son los gritos y ver gente viva, asomando los brazos por entre los pedazos del micro y gritando. Y también muertos por todos lados". La docilidad de Daniel se volatiliza cuando habla de los conductores del micro. "Para mí, ellos tienen la culpa. Tendrían que haber frenado. Mirá qué rápido venían que el tren descarriló. El golpe fue muy fuerte", sentencia mientras señala a la locomotora, todavía incrustada en el zanjón. Mientras Daniel repasa el momento más increíble de su vida, su papá lo escucha. Dormía cuando todo ocurrió y su hijo lo despertó al llegar. "Le di un abrazo fuerte y le conté todo lo que había pasado", dice Daniel. "No se entiende cómo se salvó", duda Luis. Y es lo que todos piensan aquí. Incluso Daniel, que sonríe con una mueca liviana y, tras un silencio corto, susurra: "Que me caiga una cosa de esas encima y salir caminando es de no creer. Siento que empiezo otra vida".

Clarín: http://www.clarin.com/diario/2008/03/11/sociedad/s-02901.htm

Tragedia de Dolores: el maquinista aseguró que la barrera estaba baja

Clarín: http://www.clarin.com/diario/2008/03/15/sociedad/s-05301.htm

 



 
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