Estoy destruido; en menos de un minuto me quedé sin familia


Seis muertos en un choque en Córdoba. Lo dijo quien perdió a su esposa, a sus hijos y a su suegra en el accidente



CORDOBA.- "Estoy destruido, no puedo hablar. Yo no quería que fueran a ese cumpleaños de 15 en Santiago del Estero. Esa ruta es sumamente peligrosa. Pero no sé lo que pasó... En menos de un minuto perdí a toda mi familia, me quedé solo".

La voz entrecortada, casi inaudible de Gabriel Andrés Díaz, un obrero metalúrgico de 35 años, era la de un hombre completamente diezmado. Desde la funeraria Luz y Fuerza, de Venado Tuerto, Díaz hablaba con LA NACION y asistía, todavía conmocionado, al velatorio colectivo de su familia.

En una sala oscura, con los féretros cerrados, estaban siendo velados su mujer, Liliana Luna, una ama de casa de 35 años; sus dos hijos, Alejandro y Maylén Díaz, de 15 y 8 años, respectivamente; Rina Ferreyra, la abuela materna, de 54 años, y su marido, Horacio Ayala, un conocido montador de silos de Venado Tuerto, de 46 años.

Todos murieron en el acto, a las 4.20 de la madrugada de ayer, en la localidad cordobesa de Arias. Fue en un brutal choque frontal en la ruta nacional 8, a la altura del kilómetro 414, entre un Fiat Siena, en el que viajaba la familia Díaz, y un ómnibus de la empresa Chevalier.

Según la policía, el Fiat atravesó el carril contrario y fue embestido por el ómnibus, en momentos en que una llovizna convirtió la carpeta asfáltica en una pista de patinaje, informó el comisario Juan Chini, jefe de la Policía Caminera.

"El chofer intentó esquivar el árbol para evitar una tragedia mayor y murió en el acto. Si lo agarra en el medio mueren todos", relató Carlos Barreda, otro chofer sobreviviente del choque, compañero del fallecido, Horacio Jorge Fontela, de 50 años. Además de los seis muertos, el luctuoso accidente dejó un saldo de 16 heridos.

Barreda relató a LA NACION que "el auto se metió debajo del ómnibus, en contramano. El micro venía bien y el vehículo se cruzó de carril", dijo.

Tras el impacto, el ómnibus se fue hacia la banquina y chocó contra un árbol. "Esto le provocó el deceso inmediato al chofer", agregó Barrera, quien intentó auxiliar inútilmente a su compañero.

"Nosotros conocemos la ruta y vemos que hay imprudencia del particular. En los sobrepasos no toman precaución y hay muchos chicos jóvenes que no tienen experiencia en la ruta. Además, están los camioneros que no descansan", dijo Barreda.

El ómnibus había partido la noche anterior de Retiro rumbo a Río Cuarto, con una treintena de pasajeros. Policías, bomberos y servicios de emergencia médica de Arias, una pequeña localidad de 1000 habitantes, situada a 356 km al sudeste de la capital cordobesa, debieron multiplicarse para socorrer a las víctimas. Apenas llegaron los equipos de auxilio los médicos comprobaron que entre los ocupantes del automóvil no había sobrevivientes.

El coche quedó reducido a una masa de hierros retorcidos, con los restos de las víctimas en su interior.

En el colectivo todo era un caos. Entre gritos de llanto y dolor, el personal de auxilio debió esforzarse para extraer a las personas heridas y derivarlas en ambulancias al hospital zonal de Arias.

"Veníamos durmiendo. Nos despertaron los golpes, el frío y la oscuridad. El auto estaba destrozado. El ómnibus quedó sobre la mano izquierda, donde pegó contra un árbol. Yo venía con mi mamá en el piso superior. Nos salvamos de milagro porque el árbol quedó muy cerca nuestro", comentó por la radio Cadena 3 Ezequiel, uno de los pasajeros.

El director del hospital de Arias, Daniel Cabrini, dijo que atendieron a doce pasajeros, dos de ellos con fracturas de columna y de fémur, pero el resto sin lesiones de gravedad.

Otros cuatro accidentados fueron derivados a una clínica privada de Arias. Ayer permanecían internados cuatro pacientes.

Por Orlando Andrada - De la Corresponsalía Córdoba  http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1032726

 



 
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